domingo, 18 de diciembre de 2016

LA BELLA Y LA BESTIA 3: PRIMERAS IMÁGENES


A presunción del futuro y presunto éxito de la cinta live action que tendrá estreno el 17 de marzo de 2017, la casa de subproductos del ratón ha decidido desenterrar la insana costumbre de volver a esas "divertidas y alocadas" secuelas cuyo entretenimiento se basa en destrozar las películas antecesoras, y esta vez le ha tocado el turno al clásico animado que pronto encarnará Emma Watson.

Poco se sabe aún del film, salvo que será seguramente un lanzamiento para vídeo, y que el argumento se centra en la continuación de las vidas de Bella y el Príncipe Adam (Bestia) después de romper el hechizo.
Ésta vez el castillo se enfrenta a un nuevo y vengativo hechizo del que Bella será la víctima por primera vez, perdiendo todos sus recuerdos
junto a Bestia.
Cuando Gastón, que consiguió sobrevivir a la caída, vuelve a buscar a Bella al castillo para llevársela con él, ambos sufren un encantamiento en el que son transformados en bestias. ¿Podrá el príncipe Adam romper el hechizo de su amada? ¿...y habrá alguien que pueda amar ahora a Gastón?

Una cinta que reza por la belleza en el interior, únicamente recompensada por la finalmente belleza física que da como premio el fin de un encantamiento, y que hará las delicias de toda la familia... una familia de orcos.







lunes, 10 de octubre de 2016

LAS HERMANAS DE LÉSBICA HABLAN POR 1ª VEZ EN “LA SIRENITA LESBIANA 3”

Las hermanas de Lésbica, hasta ahora meras figurantes en la obra, contando sólo con dos planos estáticos en el capítulo 1 y capítulo 2 respectivamente, reaparecerán en el tercer y último capítulo que lleva suspendido desde que en 2011 La Sirenita Lesbiana recibiera repetidas censuras en una de las plataformas que la dio a conocer, el famoso YouTube.

Desde entonces la desilusión y la apatía se adueñaron de este proyecto que se ha ido produciendo de manera intermitente a marchas forzadas en todo este tiempo y que, aún a 2016, sigue su producción, contando con cerca de un 60% del material terminado.


El guión del capítulo 3 fue escrito exactamente en  abril de 2009 y retocado durante 2011. Sus últimas modificaciones han sido en 2016 para extender la trama añadiendo más peso a personajes hasta ahora olvidados como eran las otras cinco hijas no protagonistas del Rey Pezón, incluyendo a éste último que también tendrá diálogo por primera vez en la obra.
Las hermanas de Lésbica tendrán hasta tres escenas en la última entrega, donde también volveremos a ver a Andromeda y qué se hace de su plan empresarial de “Princesas Cantantes”, así como ver el desenlace entre Lésbica y la Princesa de Bollos que se ve amenazado por la presencia de la Princesa del Reino Vecino.



El capítulo 3 también traerá una colaboración vocal especial por parte de 
Eduardo Gutiérrez (voz oficial española de Roger “American Dad” y Stewe Griffin “Padre de Familia (Family Guy)”.






A la conclusión de este episodio de desenlace posiblemente se trabajará en la edición especial de la obra completa que será comercializada en DVD y YouTube Red (vídeos de pago) como ya lo hiciera “Rapunzel Nabunzel” en 2015. 
Mientras tanto, aún queda seguir subiendo la montaña...


* Aquí podéis ver la lectura de un fragmento del guión del Capítulo 3



Recordaros que también podéis ver los primeros 6 minutos de adelanto en YouTube Red:






miércoles, 23 de marzo de 2016

¿UNA NUEVA ETAPA?

Estas últimas semanas estoy viviendo una nueva fase creativa... Distinta, probablemente infructuosa a nivel económico; pero que está resultando ser un oasis para evadirme de mi actual situación artística.
Así que paradójicamente, si tenía poco trabajo acumulado ya, me aventuro en una nueva propuesta que nacerá en YouTube, en forma de canal y con el nombre de "Desdoblados".

Sin embargo, hoy no quiero hablar de eso, pues aún es pronto para adelantar detalles. Hoy lo que quiero es desahogar qué me ha llevado a esta "desconexión" o "doble carril" que me desviará de mi actual camino. Y para quien se quiera quedar a leerme, ahí empieza mi vómito mental:

No voy a mentir, la fama es un pastelito a prueba de diabéticos que se deja morder con fácil agrado. Puedo decir con orgullo y satisfacción (como el ex-rey de España), que he disfrutado al protagonizar situaciones sociales como la de que te pidan un autógrafo, te miren de lejos con una sonrisa tímida cuando caminas entre la gente tras dar un concierto, o que te pregunten si eres tú en un centro comercial. Sube el ego, tan sencillo como eso.
Pero para quien no lo sepa, yo soy una persona un poco asocial. No es que no me guste la gente, pero como buen artista, soy muy mío, y no me siento a gusto con cualquier persona, y los desconocidos siempre generan nerviosismo, como trataba de explicarle la mamá de Capercuita a su hija. Así pues, en mis cerca de diez años de carrera internauta (que es donde empezó todo), yo no he tenido un interés desmesurado en hacerme famoso, más allá de lo gratificante que resulte para mi ego un par de anécdotas como las contadas.

Eso no significa sin embargo, que no quiera que mi trabajo no sea famoso; porque a fin de cuentas, crear es compartir. Empieza y acaba un momento en la auto-satisfacción de hacer un trabajo propio, en el que pasas de estar feliz con lo que has hecho, a querer mostrarlo, tal como hace un niño de cinco años cuando muestra a sus padres el dibujo que ha hecho en la guardería.
Parece que queramos o que incluso necesitemos una aprobación por parte de nuestro medio.
El problema es que dicha aprobación se hace necesaria cuando pasas de querer hacer un dibujo, para el cual te bastas tú solo, a necesitar hacer cientos de ellos para una producción. O cuando incluso ya los tienes hechos (que es lo más difícil), y ahora toca enseñarlos; es entonces cuando se presenta la pregunta, ¿cómo lo hago?
Necesita ayuda del medio.



¿Quién es ese medio? La industria, sin duda. Distribuidores, productoras, contactos, direcciones y teléfonos que, en suma, se resuman a “colocar” un producto para que el mundo sepa que lo has hecho, ya que además de hacer las cosas, hay que informar de que existen.

En este punto de mi carrera, es donde he hallado mi mayor frustración, como es sabido para muchos de los que siguen mi trabajo. No se puede vivir del aire ni crear a partir de las nubes del cielo, pero aún es más indignante que logres hacerlo y no se presente la atención que merece a tales creaciones.  Y sin ánimos de ahondar mucho más en un tema que para mí es aburrido hasta el hastío, he llegado a la conclusión de la “relatividad” para calmar mi ansiedad creativa.

La historia se escribe con los nombres de muchos artistas cuyo trabajo se ha hecho famoso después de muertos. Me reconfortaría saber que a mí me sucederá eso, pues como digo, ego a parte, mi verdadero amor al crear, es hacer llegar mi trabajo a la gente.
Pero mientras tanto, estoy vivo, y de momento, salvo anécdotas que distraen el diagrama de mis éxitos, estoy prácticamente donde empecé, sólo llegando lejos, cuando llego, con mi propio esfuerzo, y muy cansado tras el camino.
Es por esto que, no hace demasiado tiempo, anunciaba como quien no quiere la cosa en mi página de Facebook, que tras terminar algunos de los trabajos pendientes que tengo, y que sin duda ya me garantizan mucho tiempo en activo con ellos, después probablemente me retire.
Esto no significa que vaya a dejar de crear, aunque sé que es difícil no hacer esa lectura.
Lo que quiero cambiar es el modo en el que lo hago y para quien lo hago.
Me gustaría decir que he aprendido, pero lo apropiado es decir “estoy aprendiendo” a no esperar nada, ni del porcentaje mid-cult de mi público (que lo tengo, evidentemente, como cualquiera que haga creaciones de algún tipo), ni del sector “profesional”.
Pues a fin de cuentas, y como mencionaba antes, “relativizar” ha sido mi salvación. 




 Hace no mucho hablaban del Oscar que recibió Leonardo DiCaprio, sin entrar a valorar si lo merecía más o menos, o de si lo merecen más que él otros artistas que llevan mucho más tiempo en la profesión, una cosa me parece indiscutible... si sus seguidores comentaban que ya tocaba que a DiCaprio le dieran por fin una estatuilla, ¿no significa entonces que ya veían su mérito? Entonces, ¿qué valor tiene un Oscar? ¿Qué valor tiene un premio?
Es un reconocimiento oficial, sólo eso. Y no es poco, eso mola, si me dan uno a mí no diré que no. ¿Pero hasta donde tiene importancia dicho reconocimiento? ¿Ante quién y de quién viene? Cuando aún era sólo una sombra de mí mismo y no tenía ni un micro decente para grabar algo más de 5 segundos sin chasquidos, le dije una vez a una persona, que si mi trabajo podía llegar a un par de personas eso ya me haría feliz.

Como obviamente somos avariciosos, luego he empleado más tiempo en la infelicidad que proporcionaban mis limitaciones, que en la felicidad de lo que ya había conseguido. Pero ahora me encuentro volviendo al origen de las cosas, a esos pensamientos básicos y auténticos.
Sin duda, si tuviera un “un Oscar”, es más que probable que no estaría haciendo estas reflexiones tan "profundas" que me hacen pegarme el moco de "persona auténtica", claro, no lo niego. Pero por la realidad que sea, en ello es en lo que estoy pensando.
Veo artistas que sí son reconocidos a nivel nacional o incluso mundial, y siguen teniendo que bailarle el agua a su público para seguir manteniéndose en una industria fría, gris y superficial, en algunos casos tan fría, gris y superficial como son muchos de esos artistas.
Así pues, como dijo una vez un personaje de Woody Allen, tras decir todo esto, “no sé lo que quiero, pero sí sé qué es lo que no quiero”. Y desde aquí empieza una nueva etapa para mí.


viernes, 26 de febrero de 2016

ELSA, ANNA Y TARZÁN: ¡HERMANOS EN LA SOMBRA!

El éxito de Frozen (tan cierto como cuestionable) sigue cosechando teorías revolucionarias en las mentes inquietas de los fanáticos del film de 2013, que tres años y un cortometraje después (provisto de una inesperada y futura secuela) aún no sacia a sus adeptos, que se han quedado con ganas de más.
Si bien la primera teoría de una Elsa que hacía una simbología a la salida del armario suponía desde una ida de pinza hasta una segunda lectura que justificara porque el film parecía tan tonto en un principio (es un drama esto de hacer nieve con las manos y que nadie quiera helado), ahora la nueva teoría es que los padres de Elsa y Anna son los mismos padres que los de Tarzán (el de la versión Disney por supuesto, marco la distinción porque antes hubo un libro, no la inventó Disney, ¿lo sabéis, no?).
Dicho de otro modo, que el hombre-mono africano y las hermanas de Arendelle, provincia de Fantasilandia, son hermanos.

¿Y en qué momento tiene lugar tamaño acontecimiento?


Su co-director, Chris Buck (si es que a alguien le importa el nombre de este señor), “reveló” (seria palabra), que “no cree que los padres de Elsa y Anna murieran”.
Yo personalmente ya levanto un veto aquí... ¿qué es eso de “no crees”? ¿Eres historiador de sucesos que nunca ocurrieron o un reportero del Corazón especializado en cuentos de hadas que aún busca a la hija perdida de los Romanov?
Hecho el inciso, sigo. En esa “no muerte”, los padres de las princesas ruso-noruegas no se ahogaron en el mar, no... Fueron a parar a África, y allí tuvieron a su nuevo retoño, para posteriormente ser comidos por un jaguar (¿a que ahora el mar no resulta tan terrible?).

Por supuesto, para los que usáis un poco el coco, habrán cosas que no os cuadran. ¡Tranquilos! Estáis de suerte, porque yo os las voy a explicar:
Viendo que el barco iba a naufragar irremediablemente, sus altezas decidieron cambiarse de ropa, porque estaban demasiado elegantes para un naufragio. Tras eso, como son los famosísimos monarcas de un país inventado, consideraron que los monos de África Beach se iban a alborotar a pedirles autógrafos, por lo que decidieron invertirse el tinte de pelo (padre pelirrojo y madre castaña por padre castaño y madre pelirroja), acompañado de una ligera reestructuración facial completa que simplemente les hiciera parecer otras personas.
Y por último y menos importante, atravesaron un pequeño agujero negro que había al lado de una caracola de la orilla, para así poder viajar a otra época.
¿A que ahora os cuadra todo? :D



Así pues, tenemos a Tarzán, en la África del siglo XIX (un continente que aún sigue en el mapa), que es el hermano menor de unas princesas 3D que reinan en un pueblo habitado por 500 sims como mucho, ubicado en un lugar que yo hubiera jurado que era una isla desprendida de Rusia, aunque todo el mundo insista en lo mucho que se parece a Noruega (¿sólo por ponerla en medio de unos fiordos?); en cualquier caso, un lugar tan indefinido como su época. Pero yo diría que estas chicas tirolesas con ropas rusas que viven en Noruega no pueden ser mucho más contemporáneas que María Antonieta.

O sea, tan tonto es hablar de esta teoría como lógico que yo lo haga para ganar unos céntimos con los banners publicitarios que acompañan mi escrito, que viene a ser lo mismo que se le pasó por la cabeza a su co-director al apoyar una fantasía que ya corría en la red en bocas autoras de quinceañeras aburridas. Al señor debió gustarle la idea y pensó que validándola daba más publicidad a las dos películas de la factoría del ratón. Pero debería ser casi ilegítimo que por el hecho de ser el co-director de la película, confirme ideas sobre las propiedades narrativas y triangulación de personajes de la única otra película que dirigió él (por eso le habrá hecho ilusión la idea de que sus fans la conectaran), que se realizó hace más de una década y encima en otra técnica de animación.

Pero bueno, ya tendremos a las quinceañeras contentas y motivadas para seguir buscando lunares y marcas de nacimiento a sus princesas favoritas, y es que de estas tonterías son de las que se nutre Internet, lugar de encuentro para intelectuales, frikis y seres aburridos.
Lástima que dejaran aquello de las secuelas, porque sería maravilloso ver "Tarzán 8", narrando las aventuras del joven africano, Jane, Elsa y Anna bailando junto al muñeco de nieve y el elefante parlanchín. Es todo tan... “propio”... ¡claro que sí! :-D ¡Sida visual!

lunes, 7 de septiembre de 2015

TRAS LA MÚSICA LLEGÓ LA CALMA

El conocido single debutará en Spotify por primera vez (incluirá 3 versiones más) 

Este 15 de septiembre se estrena "Ieri Erano Tante", el primer single de mi nuevo álbum musical: "Trival Scar".
Además del tema original, incluye una versión metal y una versión "discotequera", en dos ediciones: una más musical y una lírica de corte remix.

El single tiene de "nuevo" lo que las reposiciones en bucle de la TDT, ya que salvo algunos arreglos para su versión definitiva, la producción de la canción data del 2008 (la fecha de su composición ya ni la recuerdo, pero se remonta aún más). Así que muchos conocéis sobradamente la canción, e incluso fue incluida en Transición (2010) como cierre del álbum, pensando precisamente en que Trival Scar iba a ser el siguiente trabajo musical en entrar en producción, por lo que se escogió el tema como "adelanto" de ese trabajo.

Pero la verdad es que, a 2008, Ieri Erano Tante fue el primer y único tema de Trival Scar que conseguí producir con calidad estudio; ya que, cuando pensé "ahora que empiezo a tener medios podría seguir haciendo las otras canciones", fue cuando decidí optar a un orden, primero el de despedirme de hacer versiones de canciones de anime, que era con lo que estaba en ese momento, para lo cual grabé el mencionado Transición (2010) como disco de despedida del género, para sin descanso tener listo el año siguiente mi primer álbum de autor, que siguiendo el orden establecido, no podía ser aún Trival Scar, sino Encerrado en mi mente (2011).
La idea pues, era tener Trival Scar para 2012... pero para entonces yo ya estaba agotado.

Crear arte tiene, en ocasiones por desgracia, el factor social de tener que exponerlo ante ojos ajenos. Atrás quedan los dibujos que hacía de niño destinados a mi propio deleite, o esas historias que me escribía solo para leérmelas a mí mismo, algunas sin tener la necesidad si quiera de salir de mi cabeza. Al igual que tantas grabaciones en casete, cuya única finalidad era desahogarme creativamente o soltar una idea que quería inmortalizar.

Entre aquello y el hoy, la idea ha ido evolucionando en que ese esfuerzo merecía la pena ser compartido con alguien más que conmigo mismo. Y entre aquello y el hoy, ese esfuerzo ha pasado de ser una afición que hacer en ratos libres, a tratar de ocupar todo el cuadro laboral para poder dedicarle todo el tiempo posible, puesto que mis ideas son muchas y de distintos campos artísticos. Por lo que símbolos como "$" o "€", se ven involucrados a la hora de pensar en la viabilidad de un proyecto.




El mencionado 2011, marcó un antes y un después en mi vida, fue el año en que debutaba en las tiendas digitales con mis sonidos alternativos, buscando un lugar entre el páramo de canciones "corta y pega", para tratar de ofrecer, no algo nuevo, sino simplemente "algo mío", una música con identidad.
Para ello me moví mucho, visité muchas salas, escuché los mismos singles una y otra vez tras de mí, pues eran los representantes de mi nuevo trabajo. Me topé con muchos entrevistadores que no tenían ni idea de quien era yo, de si empecé ayer o llevaba diez años, visité platós de TV local donde el entrevistador parecía que te hacía el favor de tu vida invitándote al programa, para luego resultar que un servidor tenía más seguidores que la audiencia de ese canal... Me rodeé de gente que ni había escuchado el disco mientras irónicamente me brindaba la oportunidad de decir "porque el LP merecía tanto la pena". Todo era plástico, frío e hipócrita...
Como resultado, acabé aborreciendo "Encerrado en mi mente". Acabé cansado de ir a lugares a contar las mismas cosas (salvo alguna que otra entrevista de la que sí me siento muy agradecido y satisfecho, por supuesto). Dejé de hacer conciertos en multitudinarios eventos de "variedades" en los que yo solo era un mono más. Y como resultado a todo esto, empecé a aplazar el lanzamiento de mi segundo LP de autor. Pues veía que, si bien era capaz de acabar un disco que arrastraba maquetas desde 2006 ya, de lo que sí no era capaz era de "prostituir" aquello enviándolo a radios, haciendo entrevistas y alguna que otra actuación que quedarían reducidas a convertirse en un vídeo de YouTube como "anécdota".
No me veía con ánimos por el momento, por lo que lo fui dejando, esperando a que dichos ánimos volvieran.



A 2015, aún no lo han hecho. Así que un poco a marchas forzadas, el bebé quiere salir ya de la gestación, y yo se lo voy a permitir.
Lo bueno es que todo este tiempo me ha enseñado algo: si tanto la música, como el cine, como el arte en general, es un negocio... antes que negocio, es eso: Arte. Más aún en el caso del verdadero artista, que es persona y se mueve por lo que siente, y no por lo que dicta una industria.
Así pues, no tengo nada especial programado para este álbum, más allá del propio álbum que para mí ya es muy especial.
Hay varios videoclips en los que estoy trabajando simultáneamente, porque me apetece hacerlos, porque forman parte de una idea narrativo-musical vinculada a la pieza que representan; y ya está, si aquello consigue hacer una "publicidad", bienvenida sea, pero no es el fin.
Quiero volver a mis orígenes en los que con ilusión y nervios hacía mis primeros temas y me importaba más llegar a "tres" personas que pudieran sentir mi música como un idioma propio, que llegar a las "tres mil" escuchas de un público que no sabe conectar con la esencia de la que se envuelve el trabajo. No quiero desgastarme ni aborrecer un trabajo al que le he dedicado tanta alma, años y paciencia, por lo que no pretendo hacer ningún concierto, que basta que uno diga esto para que luego le presenten una oportunidad y quede como un mentiroso. Pero mi idea de base es ir muy zen con este trabajo, que lo disfrutéis vosotros y disfrutarlo yo, que también es importante.

Así pues, espero que "Trival Scar" llegue hasta algunos de vosotros, los que seáis, pero que os llegue de verdad, y que os toque; que os toque y se quede, y yo ya habré cumplido con mi misión.

Promo de "Ierie Erano Tante" sobre una captura del videoclip de la versión "Remix"



sábado, 13 de diciembre de 2014

ENREDADOS vs ‘CONGELADOS (FROZEN)’

Ya tuve la evidente sensación de que “Frozen” era un “nos ha funcionado Enredados, sigamos por esta línea”. Y por si hace falta explicarlo (que yo diría que no), resulta evidente cuando ya de entrada los diseños de personaje, ante todo en Anna, aunque en Elsa sigue presente, parecen plantillas modificadas del diseño de Rapunzel. Tanto del diseño final como incluso del inicial diría yo, pues antes de que “Enredados” acabase siendo “Enredados” teníamos una tal “Rapunzel Unbraided (despeinada)”, cuyo ‘concept art’ era una pecosilla Rapunzel (más de lo que pretende disimuladamente ser la Rapunzel final de Disney) con cara de pilla, que se paseaba en un universo inspirado por algunos cuadros al óleo de Fragonard, entre los que destacaban el de “El columpio” que mira tú por dónde, podemos ver en “Frozen” durante la canción “Por primera vez en años”, reutilizado descaradamente en su imitación al arte conceptual de aquella primera fase de “Rapunzel Unbraided”.





Pero no ha sido el único reciclaje que han hecho, también Flynn Rider, antes de ser el galán de “Enredados” tenía otro aspecto, y bastante diferente cabe decir. “Bastion”, que era como se iba a llamar, era brutote, ancho y con una mirada inocente que pudiera contrarrestar su rudo aspecto.
Tal diseño fue desechado, y ahora nos aparece Kristoff, que parece el hermano guapo y perdido de aquel Flynn que no era Flynn.
Como apunte, decir que precisamente durante la canción ya mencionada, no sé si fue por la sugestión que me produjo el acordarme inevitablemente de “Enredados”, o que los de Disney quisieron hacer un guiño, pero me pareció ver a Rapunzel, o cuanto menos a algo lila y con cabeza marrón (cuando ya lleva el pelo corto), paseándose entre las gentes del pueblo que entraban al castillo (luego pude confirmar que era cierto…).



Que siga la línea de “Enredados” no tiene porque ser negativo necesariamente, pues precisamente dicha película supuso el planteamiento de mucha gente sobre si estábamos ante una nueva década dorada Disney de la era moderna. Y siempre es mejor seguir ese patrón que no el de películas como “Cosa anodina 3D contemporánea con animales parlantes”.
El problema es que “Frozen” ya nos ha confirmado que no vamos a ver el resurgir de Disney. O que por lo menos, con suerte nos darán una de cal y una de arena, porque parece que demos un paso adelante y dos atrás. Ya que, aunque estéticamente (que no por la técnica del 3D) puedo disfrutar más el universo de “Frozen” que el de “Princess and the Frog”, argumentalmente nos encontramos con algo si cabe aún más insulso que aquella vuelta al 2D que supuso la decepción.




PERSONAJES POCO DEFINIDOS PATA UNA HISTORIA FLOJA
La historia arranca con la magia, que como con la gota de luz solar de Rapunzel, me hizo cuestionarme cuán importante sería esto en el desarrollo y profundidad de la historia.
Si bien la gota de luz solar era tan interesante como absurda, los poderes mágicos de Elsa tampoco tienen justificación, cosa que siempre estoy dispuesto a perdonar a cambio de una buena historia como nos ofreció “Enredados”, pero que en este caso, a mí se me queda insuficiente.
Elsa tiene que ocultar su poder por no hacer daño a la gente, y por no asustarla básicamente, hasta aquí entendible. Pero la cosa no va más allá. Elsa decide escapar de su castillo de toda la vida e internarse en las montañas, donde se monta su propio palacete que, más que de hielo, parece de cristal, y construido bajo el asesoramiento de un interiorista de Matel.
La mujer allí vive divina de la muerte, da paso al vestuario oficial del merchandasing, y abre la nueva etapa, o eso aparenta, de una Elsa liberada con la canción “Let it go (Suéltalo/Libre soy)” que creo es el tema central de la película.
Digo “aparenta que abre la nueva etapa” porque realmente no hay etapa en cuestión que desarrollar se pueda. Las escenas de Elsa están contadas. Es como si por un momento la película, que hasta ese punto no había conseguido acabar de arrancar, pudiera remontar con la nueva y desatada Elsa. Parece que podremos conocer un poco más de este personaje, de sus miedos, que aunque representados de forma literal, fueran la representación simbólica del alma del sociópata reprimido ante la sociedad y los tabúes; el no sentirse integrado y todas esas hostias tan guays… Pero no. Solo “parece”.
Se queda todo ahí, en lo meramente superficial, “hago hielo con las manos y eso a la gente no le mola, así que me quedo aquí”.
Entendemos que ahora Elsa es feliz viviendo sola y marginada en su castillo de hielo, donde come hielo, cena hielo, se acuesta en una cama de hielo y sueña con hielo, y no hay nada más que contar al respecto.




Mientras tanto, en el otro punto están Anna y Kristoff haciendo un viaje algo insípido a pesar de que lo quieran adornar con sucesos random, cuyo único objetivo es el de que Anna pida al montañero: -Llévame a ver los farolillos… perdón, a mi hermana quería decir, que así hablo con ella y nos quita la nieve esta.-
¿Y qué te hace pensar, alma de botijo, que si la última vez no te escuchó lo iba a hacer ahora?
Y así es. Anna consigue llegar al castillo de su hermana, donde se marcan un dueto molón, y una vez terminada la colaboración juntas, Elsa echa a su hermana del castillo a patadas, y la película parece ya haber perdido  su rumbo totalmente. Y no en plan “¿qué va a pasar ahora? Qué interesante todo”, no, sino más bien del palo “¿y qué coño se van a inventar ahora, cómo tienen pensado acabar esta historia?”.
Luego tenemos la relación “crepusculenca” de chica se divide entre dos chorbos, ¿Cuál escojerá? A pesar de que ya ves que si se va a pasar toda la “road-movie” con el señor de la espalda ancha como ya vemos en los trailers y spots del film, dudosamente acabará con el figurín del principio. Lo que en este caso queremos es ver como sucede y que resolución le darán al chico “despechado”, y ante esto, y resistiéndome a hacer un spoiler, nos encontramos con el giro argumental del final, que a mí me parece más desalentador que el final alternativo que hizo James Cameron para Titanic, pues es una ida de pinza que deja la coherencia de lado con el único fin de sorprender al público y de hacer una desganada y breve crítica sobre “el amor verdadero” a modo de auto-parodia que nos recuerda levemente a “Encantada: la historia de Giselle”, pero tan mal llevada o peor que ésta.
Anna se compromete con un hombre al que acaba de conocer, pero ¿comprometerse con alguien a quien conoces hace unas horas está mal, pero con alguien con quien has conseguido estar 72 sí es plausible, solo porque habéis hecho un viajecito temático juntos?
Dicho esto, la acciones de los personajes determinan personalidades contrapuestas que acaban por ser frías. Tenemos una Elsa interesante pero inacabada, de la que menos sabemos en realidad. Un Kristoff que es un Flynn Rider descafeinado, una Anna que intenta repetidamente divertirnos con su incontinencia verbal, pero lo hace a través de unos diálogos mal escritos que no acaban de ser redondos. Un muñeco de nieve que nos hará reír vagamente con sus comentarios y sus reacciones. Y que teniendo en cuenta que yo nunca he sido muy amigo de las mascotitas ‘porculeras’, diría yo que es el único personaje que cumple su función en la película de manera coherente, a pesar de que, tanto él como la amiga, estiran más de una vez el chiste hasta hacer perder la gracia que habían conseguido provocar.
Da la sensación de que los personajes pudieran verte sentado desde tu butaca como esbozas la risilla, y siguieran con la coña para que te rías más, y en lugar de eso lo que consiguen es fastidiarlo.




La relación entre las hermanas está muy mal trabajada, a pesar de que se hayan molestado en hacernos una elipsis musical y colorida bastante extensa al principio de la película.
Pero simplemente no se acaba de entender que, para ocultar la magia de Elsa, ésta tenga que exiliarse en su habitación sin ni dirigirle la palabra a su hermana del alma a la que estaba supuestamente tan unida, y un buen día decida abrir las puertas del palacio con la excusa de su coronación y se vuelva a hablar con ella tan ricamente.

Y por ir acabando, nos encontramos con el último parche argumental. Un hechizo de hielo en el corazón de Anna, del que resulta herida alcanzado el 80% del metraje, y que sabes que en lo que queda de película solo es puro trámite resolverlo. Con lo que no se respira ninguna tensión, partiendo de la base de que tampoco tenemos a ningún malo acechando, al menos evidente, en la película. Que luego todo llegará, pero para mí ya se hace prescindible, casi preferiría que no lo hubiera, y que la única “maldad” fuera la de una Elsa más desarrollada con poderes incomprendidos abocados al caos.
Y esto me recuerda también a la presencia de tres personajillos compuestos por dos jóvenes soldados (o lo que sean) encabezados por un “viejales” que pretende también dar alguna que otra nota cómica, pero que a mí gusto de entender el humor, solo da la nota a secas.
Dichos personajes amenazan con su presencia durante algunos momentos de la película, esperando que tengan que trascender, pero sin llegar nunca a alcanzar relevancia ni una finalidad concreta.
Y por acabar de enumerar personajes inútiles, tenemos al reno, que parece imitar la función del caballo de Rapunzel, pero sin la chispa, y por último los trolls, que me sobran totalmente en la película, y lo que más, su canción coaccionando un romance entre Anna y Kristoff a marchas forzadas. Algo comparable a la canción de las gárgolas de “El Jorobado de Notre Dame”, que era precisamente la única escena que destrozaba esa gran película.



UN MUSICAL DISNEY A RITMO DE GLEE
Y esto me lleva a hablar de todo el aspecto musical de la película, que a mí me empieza a sugerir la conclusión final que tengo con Ghibli: “si la música no la hace Joe Hisaishi y la dirección Miyazki, a la película le va a faltar algo”. En este caso serían Glen Keane a cargo de los diseños y Alan Menken al cargo de la música. Sino salen cosas como las que ya pasaron en “Tiana y el Sapo”, que conseguías con esfuerzo que te gustaran un par de canciones.
Y es que, como ya experimentaron con éxito en “Enredados”, la Disney ha apostado por volver al musical. Cosa que yo aplaudo, pero aquí se nos presenta un sondtrack al que sería generoso si le diese un 4.
Las canciones tienen más un corte Pop-Diseny-Channero que un score a la vieja usanza. Con algún que otro estribillo o fragmento musical pegadizo en más de una canción en realidad, pero que suena más a una improvisación en su conjunto que a una ópera maestra.
Cabe decir, que al menos esta era mi opinión antes de escuchar la BSO en inglés, y es que la adaptación española hace sonar las canciones fuera de tiesto. Frases embutidas y cantadas de carrerilla, meter seis sílabas en tres notas y encima a veces ni riman...
A la tercera escucha, las canciones ya han pasado a gustarme bastante más. Pero a mi percepción personal, los temas musicales de Disney siempre me han entrado a la primera, y no he tenido que hacer un “esfuerzo” para que me gustasen como he tenido que hacer con esta.
Además hay canons, crescendos y parones raros, en los que los personajes cantantes quisieran invitarte a darte el pie para cantar con ellos y tú te quedarías con cara de pasa en plan “no sé cómo acabar esta frase porque cada estrofa que cantas me suena distinta a la anterior”, repito, al menos a la primera escucha, bastante difícil de seguir musicalmente, luego ya le pillas su ritmo.
También me parece muy criticable la descompensación musical. Hay como tres canciones que suenan prácticamente seguidas, y luego las canciones que quedan aparecen muchísimo más espaciadas en comparación.

Y una cosa que siempre me ha parecido muy criticable en la animación musical, a menos que esté muy bien trabajada, es desarrollar puntos argumentales relevantes a través de una canción. Porque es fácil perderse en el contenido. Las canciones deberían reforzar el mensaje que transmiten los personajes en sus diálogos, pero no reemplazarlos o ser el hilo conductor exclusivo.
Cuando Anna resulta herida, ocurre durante la canción con su hermana, y uno se pierde un poco al preguntarse “sé lo que ha pasado pero, ¿cómo ha pasado exactamente, me lo puedes volver a poner?”.
Y ya mi última crítica sobre narrativa musical, es a la canción del principio: Comienza con una música que no sabes si estás viendo “El Rey León 5” por los ritmos étnicos y el tipo de coral. Pero bueno, suena bien, al menos los primeros segundos… Luego esperas a que arranque la canción, y te encuentras con unos señores que parece que van a hacer un número épico, pero la canción es infumable. Todo esto mientras te presentan a Kristoff de pequeño con su “familia”; toda una información visual altamente irrelevante, pues esta gente no se vuelve a ver, ni ocupa ningún lugar importante en la historia de Kristoff como personaje. Una canción que sobra tanto o más que la de los trolls, pero al menos no dura mucho y los ritmos, aunque abstractos en su forma son bonitos.




SIN IDENTIDAD
Ante los que decís, que es como una película de Disney clásica, me recordáis a cuando en los 90 algunos niños decían que películas como “La espada mágica”, “La ruta hacia el Dorado”, o en el mejor de los casos “Pulgarcita” y “La Princesa Cisne” parecían películas de Disney.
Sí, parecer lo parecen, lo justo como para entrar a comprarlas, pero también se nota que no lo son. Son productos con una calidad de animación muy similar o en algunos casos incluso a la misma altura, pero que llevan guiones más flojos y generalmente tienen una banda sonora bastante menos elaborada, aunque un niño no tenga tan educado el oído aún para notarlo. Son producciones que han sido caras, pero no tanto como las de Disney, y eso se nota en su conjunto.

En ese sentido, a mí “Frozen” me recuerda a eso, una película que imita a los títulos de su propia productora, pero parece venir de fuera, como hecha por DreamWorks o una de las competencias más cercanas. No sé lo cara que habrá sido la producción, puede que tanto o más como “Enredados”, pero el producto final me trae esa sensación contemporánea de “película ligeramente low-cost de imitación”.

Con “Enredados” ya me pasó visualmente, que aunque es agradable, no tiene universo propio, es todo muy estándar y neutral. Y eso se nota al ver que antes el equipo de Disney viajaba a los países en los que se ambientaban los cuentos, y plasmaban todo esa cultura en el arte visual de la película; y para “Enredados” se basaron en Disneyland, que viene a ser el refrito resultante de todas estas películas. O dicho de otro modo, una manera vaga de darle un diseño a la historia.
Y si partimos de que “Frozen” salvo algún guiño a la estética rusa, saca todo su fondo de armario de “Enredados”, nos encontramos ya con una película sin identidad propia.




VEREDICTO
Conclusión, yo argumentalmente le daría un 3 a la película, solo está por encima de los argumentos de las películas de Barbie, pero poco más. No aporta nada innovador como sí hacía “Enredados” discretamente. Se pasa de pastelosa y a la vez quiere ser moderna, y es una mezcla descompensada y mal llevada que está pensada solo para complacer a un público potencialmente infantil.
Y añadiéndole los factores musicales y visuales, y recordando su reciclado conceptual, le daría un 4 en total, porque ya darle un 5 sería aprobarla por los pelos, y yo esta película la dejaría como asignatura pendiente para septiembre…

jueves, 5 de junio de 2014

RAPUNZEL NABUNZEL: GRACIAS A UNOS, DESGRACIA DE OTROS...

Acabo de llegar a los 13.000 suscriptores de los 15.000 que pedía en cierto vídeo que según por donde sale el sol se hace más o menos polémico.

Aún queda un poco para llegar a la meta, pero quería transmitiros como estoy sintiendo este proceso.
Primero, siento haberme quitado una carga de encima. Sé que mientras yo trabajo duro, el resto me acompaña de alguna manera aunque solo sea por ejercer su paciencia.




Ya que encima es muy frustrante cuando tras un año de trabajo haces la entrega de turno, y pasan varias semanas hasta que la gente va reaccionando. Ahora al menos tengo el aliciente de que lo espera alguien, y que lo espera con ganas.

Y segundo y más importante, esto me ha ayudado a distinguir el tipo variado de público que tienen mis obras: 
De un lado gente apreciativa, empática y que aplaude el esfuerzo con un entusiasmo que anima a seguir.
Y de otro lado, gente inculta, cuya única conexión cerebral con lo que yo estoy transmitiendo se inicia en el momento de darle a PLAY, echar un par de risas tontas porque un personaje de un plano que se ha tardado semanas o incluso meses en animar, ha dicho algo gracioso; y dicha conexión finaliza en el momento en que el vídeo llega a su final.




Un público que cree que existes para divertirle, y que piensa que te hace un favor por prestarte su atención.
Pues yo, desde el punto de vista del empresario, sin duda diría que a cuantos más llegue mejor.
Pero desde el punto de vista del artista, y el humano, decir que me alegro que de haber dado con la fórmula para separar mis espectadores inteligentes de los toscos. Porque tengo mucho público no recomendable que es una mala representación de mi imagen como artista. Personas tóxicas y nocivas que solo consiguen que me reafirme en mis razones, y que lo único que logran es que me sienta más agradecido a vosotros, aquellos del primer grupo, que comprendéis que no soy una máquina de producir cosas, que soy persona, y que me apoyáis más allá de la risotada de un gag resultón.

Muchas gracias, majos. ;-)